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Juventud
Leopold Engleitner nació el 23 de julio de 1905 en Strobl, lago de Wolfgang, en la parte de Austria llamada Salzkammergut. Pasó su niñez en la ciudad imperial de Bad Ischl. Su padre, que tenía el mismo nombre, era un aserrador. La madre Juliana era una hija de campesinos ricos y fue educada muy católica. “Ponte derecho”, exigían los padres a su hijo. A pesar de todos los esfuerzos, no lo conseguía. Su columna vertebral estaba deformada de nacimiento. “Ponte derecho, de lo contrario, no podrás participar en la gimnasia,” decía el profesor. Leopold fue excluido de participar en la educación física. Sus compañeros de clase se burlaban de él. El contraste entre el lujo de la sociedad imperial y la pobreza del pueblo común hizo de él una persona pensativa y crítica. Lo fomentó aún más el punto de vista, para aquel entonces, tan liberal del padre. Leopold no quería conformarse con la crueldad de su tiempo. Su confianza en la autoridad de la iglesia disminuyó cuando en la I Guerra Mundial se quitaron las campanas de los campanarios para emplear el metal con fines bélicos. ¿Se debería conformar la religión con eso, viendo como se mataba así a personas?
Al término de la I Guerra Mundial Leopold sobrevivió a la gripe española. Decidió irse a trabajar a la edad de 13 años y medio, ya que la pobreza abrumaba cada vez más a su familia. “¿Qué haremos con una persona tan débil?” escuchaba de la mayor parte de los campesinos. No obstante, un campesino se compadeció y lo acogió. |
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Última actualización e7. 10. 2007 |